La vida es un don maravilloso. Es una oportunidad única e irrepetible que tenemos para descubrir, superarnos, sentir, crear, experimentar, sentir, gozar...

Sí, porque la vida no es sólo el ciclo biológico de nacer, crecer, desarrollarse, reproducirse y morir; eso sería subsistencia. Vivir, vivir es mucho más...

El ser humano es una unidad eco-bio-psico-social; lo que constituye su sustancia y donde todo lo demás es accidente...

Aclaremos lo anterior:


Se denomina “eco”, porque el humano es un eslabón en la cadena ecológica, o sea que, está relacionado con los otros seres vivos y con su entorno.


Bio es un prefijo que significa “vivo”, porque como expresáramos, los seres vivos nacen, crecen, se desarrollan, se reproducen y mueren.


Psico, se refiere a aquella capacidad del hombre que lo pone por encima de las cosas creadas. Es la facultad de pensar, razonar, relacionar las ideas de otros y crear ideas nuevas.


Social es la tendencia de unirse a sus congéneres. En los animales, se dice que tienen instinto gregario; o sea que, también los animales tienden a agruparse con los de su misma especie.

De acuerdo a lo anterior, esta es la sustancia, la esencia del ser humano que le es propia y no varía. Como vemos en esta descripción no aparecen raza, sexo, condición social o económica, nacionalidad, religión o nivel cultural, pues estos elementos constituyen accidentes que pueden ser modificados.

Además de la esencia y los accidentes, el humano posee una serie de características que también le son propias y que detallamos a continuación:


Individual. Cada humano es único; tanto por sus factores hereditarios, como por los efectos del medio. Por eso se nos llama “individuos” y cada uno de nosotros, además de único, es especial y así debemos considerarnos.

Libre. Aquí debemos destronar un mito; nos referimos a la creencia de que ser libre es hacer lo que nos de la gana.

En realidad, siempre estamos sujetos a reglas y leyes que norman nuestra existencia; por tanto: “ser libre es la capacidad de escoger entre varias alternativas de acuerdo a la recta razón”. Por ejemplo: si no estamos de acuerdo con las leyes, somos libres de escoger nuevos diputados que las puedan cambiar.

Consciente. Es la facultad de reconocer el bien y el mal y actuar en consecuencia.

Racional. Esta característica nos diferencia y nos pone por encima de los otros animales. Nos permite pensar, razonar, sacar conclusiones, crear ideas nuevas, etc.


Sujeto de deberes y derechos. Generalmente oímos hablar de los derechos. Los del hombre, de la mujer, del niño, del empleado, del obrero, etc.... pero, rara vez se mencionan los deberes, que tienen el mismo nivel de importancia, ya que cada derecho, lleva de la mano un deber que tenemos el compromiso de cumplir. Por ejemplo: todos tenemos derecho al trabajo y a una justa remuneración; pero al tiempo tenemos “el deber” de cumplir con nuestro trabajo, “a conciencia”.


Capaz de amar y ser amado. El amor es una mutua comunicación de bienes y bienestares. El humano tiene la capacidad de recibir y dar estos bienes como muchos otros.


Capaz de modificar el mundo en que vive. Gracias a que es un ser social, el humano en comunicación con otros congéneres tiene la capacidad de cambiar el mundo.

Recordemos que:
“LAS PERSONAS SE DEBEN VALORAR POR SU ESENCIA Y NO POR SUS ACCIDENTES”.
“SI QUEREMOS QUE EL MUNDO CAMBIE, COMUNIQUÉMONOS”.

Actualizado al 7 de Agosto 2006

Basándonos en la sustancia o esencia del ser humano, debemos reconocer a la dignidad como un don inherente a todas las personas, sin excepción. Este don nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte. Nosotros nos permitimos agregar que arranca desde el mismo momento de la gestación.

Seguramente, muchas personas pensarán que no todos tienen dignidad como en el caso de los asesinos, violadores, ladrones o criminales en general; pero en este caso debemos hacer un distingo, un ladrón no tiene dignidad para ostentar el cargo de gerente de un banco, como un violador no la tiene para dirigir un colegio de niñas.

Una cosa es la dignidad del cargo y otra, muy distinta, la dignidad del ser humano. Esta última, se deriva de la esencia de las personas, ajeno a su conducta o sus accidentes.

De la dignidad del ser humano se deriva el respeto; que podemos definir como: toda acción, palabra u omisión que tiende a no lesionar la dignidad propia o ajena.

Aclaremos este punto. Es fácil entender que la acción de propinar un puñetazo o proferir un insulto, constituyen faltas al respeto de la persona ofendida; pero también lo son no devolver un saludo, no mirar a quien nos habla o atender una llamada telefónica mientras lo hace o simplemente no ponerle atención.

Es, asimismo, una falta de respeto tomar a una mujer por la fuerza, aunque sea su esposa; golpear a un niño, aunque su conducta no haya sacado de quicios; leer la correspondencia de otras personas; calumniar a alguien; etc.

Esto en cuanto al respeto hacia los demás; pero, ¿cómo podríamos lesionar nuestra propia dignidad y faltarnos el respeto a nosotros mismos?

Dijimos que la dignidad es un don y como tal, debemos velar celosamente por ella. Cuando descuidamos nuestra salud, bebemos alcohol en exceso, consumimos drogas, permitimos que otras personas nos manipulen, ofendan o agredan, estamos permitiendo que se lesione nuestra dignidad, por ende nos faltamos el respeto.

Actualizado al 23 de Septiembre 2006

En nuestro rincón de “CALIDAD DE VIDA” , hoy abordaremos un tema que atañe a todas las personas; nos referimos a las Estrategias para Resolver Conflictos .

Indudablemente, en algún momento de nuestras vidas nos encontramos inmersos en un conflicto personal, familiar o laboral y la mayoría de las veces no sabemos como manejarlo. Esta situación nos inquieta, nos roba el sueño, aumenta nuestro estrés, nos pone de mal humor...

Con respecto a esta problemática se han hecho muchos estudios. Hoy les vamos a ofrecer los que se realizaron en Harvard, la más antigua universidad privada de Estados Unidos, fundada en 1636 en Cambridge (Massachusetts).

Los conflictos forman parte de una realidad, a la que todos debemos enfrentarnos diariamente. Como lo expresáramos, tanto en el hogar, en el trabajo, en la calle o en la vida de relación, nuestros valores y necesidades se contraponen con los de otras personas.

Muchos de esos conflictos son de menor grado, lo que facilita su manejo e incluso pueden dejarse pasar por alto. Empero, hay otros, cuya magnitud es tal, que nos obliga a hacer uso de estrategias para encontrarles una solución exitosa, con el propósito de evitar grandes tensiones o enemistades permanentes.

La capacidad para resolver con éxito los conflictos, probablemente constituye una de las habilidades sociales más importantes que el individuo posee.

Como toda destreza, esta habilidad es aprendida y debe ser asimilada tanto a nivel del conocimiento, como del comportamiento humanos.

Desde la infancia, el ser humano desarrolla estrategias personales para resolver los conflictos y a pesar de que dichas estrategias no siempre alcanzan el éxito, siguen siendo utilizadas por desconocimiento de otras opciones.

CLASIFICACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS PARA RESOLVER CONFLICTOS:

Las estrategias para resolver conflictos pueden clasificarse en tres categorías: evitar , huir o defuir y confrontar ; ubicándose la evitación en un extremo de la continua, la confrontación en el extremo opuesto de la misma y la huida en el centro.

<-EVITAR--------------------------HUIR-----------------------CONFRONTAR->

EVITAR:

- Existen personas que tratan de evitar total o parcialmente las situaciones conflictivas. Estos individuos reprimen sus emociones, miran hacia otro lado, se hacen los sordos, o abandonan el terreno del conflicto, por ejemplo: renuncian a su trabajo, se divorcian, desertan del colegio, etc.

Este comportamiento puede deberse a la incapacidad de enfrentar la situación o al desconocimiento de las destrezas para manejar los conflictos exitosamente.

Aunque esta estrategia tiene un valor de supervivencia en los casos que el escape es posible, la mayoría de las veces no permite que el individuo alcance una satisfacción total.

Quedan dudas y temores de tener que enfrentar nuevamente el mismo tipo de conflicto, y a la presencia de rasgos como el coraje o la persistencia.

HUIR:

- Esta estrategia consiste en utilizar tácticas de dilación. Se busca con ello calmar temporalmente la situación o restarle claridad al conflicto, a tal punto que los intentos de confrontar el problema se tornan imposibles.

En estos casos, se abordan los problemas o causas menores, soslayando, demorando o evitando la discusión de los puntos torales. Posponer la confrontación y evitar el esclarecimiento de los problemas esenciales son ejemplos de la estrategia de huir o defuir.

Esta técnica, al igual que la anterior, funciona sólo cuando la dilación es factible, pero también genera insatisfacción, ansiedad por el futuro y preocupación por sí mismo.

CONFRONTAR:

- Esta es la estrategia de mayor importancia, ya que incluye la confrontación directa con los problemas o personas involucrados en el conflicto. Esta técnica se puede subdividir en Estrategias de Poder y Estrategias de Negociación .

- ESTRATEGIAS DE PODER:

Éstas también se pueden subdividir en las siguientes tácticas:

Uso de la fuerza física:

A este grupo pertenecen los golpes, las guerras y todo tipo de agresión física.

Soborno:

Esta técnica incluye el chantaje por dinero o favores y da origen a la corrupción.

Por castigo:

Táctica típica de los conflictos conyugales: te abandono, no te doy amor, te quito los hijos, no te doy dinero, etc.

En las estrategias de poder existe una parte ganadora, (la persona que ejerce el poder), y una parte perdedora para quien el verdadero conflicto se inicia cuando se constituye en víctima de su contendor. Como consecuencias de la técnica ganar-perder, surgen el miedo, la ansiedad, el rencor, la hostilidad y concretamente el daño físico inferido.

- ESTRATEGIAS DE NEGOCIACIÓN:

A diferencia de las estrategias de poder, en las de negociación, las dos partes pueden ganar. El objetivo de la negociación es resolver el problema con un acuerdo o solución que satisfaga a ambas partes en conflicto.

Para practicar esta estrategia, es menester el uso de una serie de destrezas que se deben aprender y practicar y que incluyen:

1- Habilidad para determinar la naturaleza del problema o diagnosis.

2- Eficacia para iniciar las negociaciones o iniciación.

3- Capacidad de escuchar el punto de vista del oponente o escuchar.

4- Uso de los procesos para resolver conflictos y lograr una decisión consensuada o solución.

1- DIAGNOSIS: diagnosticar la naturaleza del conflicto es la base de todo intento de negociación. Lo esencial es establecer si el conflicto es de valores, (ideológico) o tangible, (real).

Los ideológicos, son los problemas más difíciles de negociar; un ejemplo de ello es el conflicto árabe-israelí, pues algún día podrán dirimir el territorio de cada estado, (que es el aspecto tangible), pero la faceta religiosa, definitivamente no será negociable.

Las diferencias en el ámbito de los valores, son verdaderamente significativas cuando afectan a las partes en forma real o tangible. Nadie necesita cambiar sus ideas para lograr la solución de un problema, con satisfacción para ambas partes.

Si tomamos como ejemplo los conflictos político partidarios, veremos que tarde o temprano los derechistas e izquierdistas negocian posiciones y cargos que son elementos tangibles, empero, cada facción mantiene sus ideales políticos.

Cuando el conflicto es de valores, los efectos son intangibles para ambas partes y por lo mismo se hacen más tolerables. Empero, si existe un efecto tangible, ese punto debe ser resuelto lo antes posible.

2- INICIACIÓN: la segunda destreza consiste en la eficacia para iniciar la confrontación. Es fundamental no comenzar atacando, rebajando o humillando a la parte opositora. La reacción defensiva que se origina, obstaculiza una rápida solución de las diferencias. La forma más eficaz de confrontar a la otra parte, consiste en exponer los efectos tangibles que el problema tiene sobre él o ella. Por ejemplo: “Tengo un problema, tu manera de pensar con respecto a la contratación de mujeres para cargos ejecutivos, me impide aplicar para el puesto de supervisora para el cual creo estar bien capacitada”.

Esta forma de expresar el problema es mucho más eficaz que decir: “¡Eres un cerdo,

chauvinista y machista, que sólo sabe discriminar a las mujeres y especialmente a mí!”.

Otro ejemplo sería: “Me siento abandonada, humillada y herida con tu proceder de preferir las salidas con tus amigos antes que conmigo”. En lugar de expresar: ¡Eres un maldito parrandero, bebedor, mujeriego y machista que sólo sabe salir con sus amigotes y a tu esposa la tienes tirada como trasto viejo!

Recordemos que, la confrontación no es sinónimo de agresión verbal.

3- ESCUCHAR: una vez iniciada la confrontación, debemos tener la habilidad de escuchar el punto de vista de nuestro oponente. Si la iniciación hecha por la otra parte, no es lo que el confrontador esperaba, surgen refutaciones defensivas, explicaciones y expresiones duras. Deben evitarse respuestas que provoquen argumentos, asimismo se eludirán las exigencias, amenazas, explicaciones y defensas de nuestra posición. En su lugar, debemos practicar la técnica de escuchar en forma reflexiva o activa .

Escuchar, implica analizar, reflexionar y parafrasear, para aclarar la postura de la otra persona; cuando este último se sienta satisfecho con nuestra interpretación, es el momento de replantear nuestro punto de vista, evitando las declaraciones de valores y yendo directamente a los resultados reales o tangibles.

Cuando alguien es escuchado atentamente, baja sus defensas y está más dispuesto a escuchar a su oponente. Si ambas partes están acostumbradas a escuchar activamente, las posibilidades de una negociación exitosa y rápida se incrementan.

- SOLUCIÓN: La última destreza necesaria para alcanzar una negociación exitosa es el uso del proceso de solución de problemas alcanzando una decisión de consenso.

Los pasos son los siguientes:

1- Aclarar el problema, conociendo las cuestiones tangibles y la postura de cada una de las partes con respecto al problema.

2- Proponer y evaluar varias posibles soluciones al problema; haciendo esto por separado. En primer lugar se plantean alternativas de solución mediante una lluvia de ideas; luego se evalúan cada una de las soluciones propuestas.

3- Escoger la mejor solución por consenso de ambas partes, (sin votar).

4- Planificar la implementación de la solución escogida: ¿cómo?, ¿cuándo?

5- Planificar la evaluación de la solución luego de un determinado período. No siempre la solución escogida brinda los resultados esperados, entonces es necesario volver al punto 1 y reiniciar todo el proceso de solución. Este último paso es esencial.

- Como puede apreciarse, la confrontación por negociación es la estrategia más recomendable para enfrentar conflictos difíciles e inevitables.

- Si bien en esta táctica, ambas partes deben ceder algo para alcanzar un consenso satisfactorio, generalmente la solución termina con el problema de raíz.

- Recordemos que lo mejor es no entrar en conflictos, pero, lamentablemente la mayoría de las veces no está en nuestras manos evitarlo y lo correcto en estos casos es buscar la solución por la vía de la negociación, dejando de lado el meter la cabeza bajo la tierra como el avestruz o usar tácticas dilatorias o valerse de técnicas incivilizadas; la manera en que manejemos un conflicto, revelará nuestro nivel de inteligencia y cultura.

Actualizado al 31 de enero de 2007

Hoy intentaremos transmitir la importancia de la comunicación. Habíamos visto anteriormente, que el humano es un ser social, es decir, que tiene un instinto gregario que lo induce a mantener una estrecha relación con sus congéneres. Dicha relación no sería posible si no mediara “la comunicación”.

Tipos de comunicación: 

Verbal: es la más utilizada y la que se encuentra más al alcance de todas las  personas, sin embargo, tiene sus obstáculos como la barrera idiomática, la brecha interpersonal, las interferencias, etc.

Escrita: es aquella en la que se utiliza un sistema de signos. La escritura puede ser alfabética, silábica, ideográfica, jeroglífica.

Lenguaje corporal: todo ser humano, consciente o inconscientemente, con intención o sin ella, se manifiesta y comunica a través las expresiones de su cuerpo.

Elementos de la comunicación:

Emisor: es la persona o personas que emiten un mensaje mediante cualesquiera de los tipos de comunicación descritos.

Receptor: persona o personas que reciben el mensaje.

Mensaje: aquello que se quiere comunicar.

Medio: es el instrumento que se utiliza para enviar el mensaje.

Interferencia: cualquier elemento que obstaculice o impida la transmisión del mensaje.

Características de los elementos en una buena comunicación:

El emisor deberá estar seguro del mensaje que quiere comunicar, y lo transmitirá con claridad, veracidad y eficiencia. Usará el medio más adecuado para que el receptor reciba el mensaje completo y en forma correcta.

En cuanto al receptor, tendrá que estar en la mejor disposición de recibir el mensaje; poniendo la máxima atención en el mismo.    

El mensaje deberá ser breve, sencillo, claro y oportuno.

Es de suma importancia que el medio a utilizarse esté en disposición tanto del emisor como del receptor. El emisor usará un medio compatible con la capacidad del receptor.

 Existen dos tipos de interferencias: externas e internas.

Las interferencias externas, dependiendo del medio que se utilice, pueden ser: barreras de lenguaje, ruidos, distorsiones de imagen, etc.

Las interferencias internas son mucho más complejas y difíciles de eliminar ya que se originan en el interior de las personas y están relacionadas con muchos factores como:  sentimientos, prejuicios, personalidad, experiencias previas, cultura, etc.

         

Brecha interpersonal

 

La brecha interpersonal se refiere a correlación existente entre la intención del emisor, la acción que desarrolla para manifestar su intención y el efecto que causa en el receptor. La mejor manera de explicar esta compleja interacción es a través de un ejemplo.

Caso (a):

Emilio, nuestro emisor, quiere cerrar un negocio con un cliente muy importante  (intención); para ello decide invitarlo a cenar en un elegante restaurante de la ciudad (acción). El cliente, nuestro receptor, se siente muy halagado por las atenciones de Emilio y vivamente impresionado por el lujo del lugar. Imaginando la solvencia de la empresa decide cerrar el trato (efecto).

En este caso no existió brecha interpersonal, ya que la acción desarrollada por Emilio para manifestar su intención surtió el efecto deseado.

Caso (b):

Emilio, debido al éxito obtenido con el cliente anterior, decide utilizar la misma estrategia con un proveedor. Sin embargo, en este caso las cosas no resultaron de igual forma, ya que el proveedor, un hombre mayor y de costumbres conservadoras, en lugar de percibir solvencia en la empresa de Emilio, lo que pensó fue en el despilfarro y decidió no hacer negocios con dicha empresa.

En conclusión, en este caso se produjo una brecha interpersonal. La misma intención, la misma acción, pero un efecto contrario. 

Caso (c):

Preocupado por el fracaso obtenido con el proveedor, piensa en usar otra estrategia, se comunica con él y lo invita a compartir una barbacoa en su casa. El anciano después de disfrutar esa comida en familia decide, por fin, cerrar el trato con Emilio. 

En este caso podemos apreciar que la misma intención, pero con una acción distinta, logran cerrar la brecha interpersonal y se alcanza el efecto deseado.

Para la siguiente actualización, presentaremos más casos para mayor ilustración de nuestros lectores y poder arribar así a las conclusiones deseadas.

En la actualización anterior de este rincón, vimos, someramente, el complejo fenómeno de la Brecha Interpersonal, que afecta la comunicación. Pudimos apreciar también, que esta Brecha está conformada por la interacción entre la intención del emisor, la acción que éste desarrolla para manifestar su intención y el efecto que causa en la persona que actúa como receptor. Al entrar en juego estos tres elementos, adquieren una diversidad de posiciones con otros tantos resultados.
En los ejemplos anteriores, pudimos observar que una misma acción para manifestar la misma intención, puede causar efectos diferentes (casos a y b).
También vimos que dos acciones diferentes para manifestar la misma intención, pueden causar el mismo efecto (casos a y c).
Analicemos ahora los siguientes casos:
Caso (d):
Emilio ha estado muy ocupado en su negocio y se le pasó por alto el cumpleaños de su padre, sabe que él está molesto y dolido y busca desagraviarlo (intención); para ello lo invita a pasar un fin de semana en la playa (acción), lo que éste acepta gustoso y queda olvidada la ofensa (efecto).
Caso (e):
Hace tiempo que Emilio está interesado en conquistar el amor de Elisa, una empleada de su empresa (intención) y finalmente decide invitarla a pasar un fin de semana en la playa (acción); pero la joven se muestra molesta y ofendida y decide renunciar a su puesto (efecto).
En estos casos podemos comprobar que una misma acción para manifestar distintas intenciones puede lograr, en ocasiones, el efecto deseado y en otras, el efecto contrario.
Caso (f):


Ante la actitud de Elisa, Emilio decide visitarla en su casa y ofrecerle una disculpa. Llega provisto de un espléndido ramo de flores y una vistosa caja de chocolates y se presenta formalmente a los padres de la joven; ella acepta las disculpas y acuerdan entablar una relación de noviazgo para conocerse mejor.
En este caso Emilio, aunque tiene la misma intención de conquistar a Elisa, con una acción distinta alcanzó el efecto deseado.
Es importante tener en cuenta varios elementos que entran en el juego de la comunicación. Ellos son la capacidad de recepción y la percepción del receptor.
Si Emilio hubiera estudiado un poco más el perfil del proveedor, vería que una persona mayor y de espíritu conservador estaría más cómoda en una reunión de familia y no en el ambiente impersonal de un restaurante, por más lujoso que este fuera. Del mismo modo, antes de intentar la conquista de Elisa, debió fijarse que ella era una joven seria y de costumbres conservadoras y, por tanto, la propuesta de pasar un fin de semana con él era del todo incorrecta.
Recordemos que todos los seres humanos somos diferentes por nuestra característica de individualidad; que la percepción varía en cada individuo sobre la base de su experiencia y es un grave error poner a todos en una misma bolsa.
Más de una vez, hemos oído a algunas madres comentar que han tratado a todos sus hijos de igual forma y a pesar de ello, unos salieron exitosos y otros son todo un problema. La respuesta está en lo anterior, cada hijo es un individuo único, especial, diferente a todos los demás e irrepetible y por lo tanto debe recibir un trato personalizado.  
-Hasta la próxima...