La Organización Mundial de la Salud (OMS) es el organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) especializado en salud. Fue creado el 7 de abril de 1948 y tiene su sede central en la ciudad de Ginebra, Suiza.

En su carta constitutiva de 1946 define a la salud como: “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo como ausencia de afecciones o enfermedades”.

Aunado a dicho bienestar, tenemos que tener en cuenta la capacidad de funcionamiento; es decir, cuando el ser humano ejerce normalmente sus funciones, según le permitan los factores sociales en que viven inmersos el individuo y la colectividad.

Para una mejor comprensión de la definición de salud, es necesario conocer los determinantes o condicionantes de la salud, que según Lahonde, ministro de economía de Canadá, son los siguientes:


Estilo de vida . Es el determinante que más influye en la salud y el más modificable mediante la promoción de salud o la prevención primaria.


Biología humana. Este determinante se refiere a la herencia genética, muy difícil de modificar, al menos con la actual tecnología.


Sistema Sanitario. Es el determinante que quizá menos influye en la salud y sin embargo, es en el que más recursos económicos invierten los países.


Ambiente. Se refiere a cualquier contaminación producida en el aire, suelo o agua y que afecta a la salud de los individuos; tanto si la contaminación es biológica, física, química o la llamada contaminación sociocultural y psicosocial en la que incluiríamos la dependencia, violencia, estrés, competitividad, etc.

Como podemos apreciar, los factores que influyen en nuestra salud son claros y en próximas ediciones de nuestra página, trataremos de analizar cada uno de ellos para mayor comprensión, buscando una mayor calidad de vida y un mundo mejor.

Decíamos que uno de los determinantes de la salud es el estilo de vida . Es el más influyente y el que más posibilidades tiene de ser modificado mediante la promoción y prevención de la salud, metas que se alcanzan a través de la educación.

Siempre hemos oído que: “más vale prevenir que curar”, y nosotros agregamos que: “vale más y cuesta menos”. Por ejemplo: es mucho menos costoso para los gobiernos hacer campañas para prevenir accidentes, que manejar un gran volumen de accidentados en las emergencias hospitalarias.

La promoción del ser humano, lo conduce a su superación. Cuando el hombre se supera, abre su mente, crece y mejora su calidad de vida; al incorporar mejoras en su estilo de vida, el ser humano busca aumentar sus conocimientos y cuida su salud.

Estas opciones están íntimamente relacionadas y están al alcance de todos. Una familia que se promueve, tiene sin duda alguna, los conocimientos necesarios para vacunar a sus hijos, para alimentarlos en forma equilibrada, para enseñarles valores positivos y logran una vida sana.

En cuanto a la biología humana , que se dice que es la determinante de salud más difícil de modificar ya que está relacionada con la herencia genética, estamos de acuerdo. Sin embargo, si aprendemos a reconocer los padecimientos familiares de nuestros ancestros, lo comunicamos a nuestro médico, éste nos puede guiar en cuanto a la prevención.

Del mismo modo, podemos buscar información sobre las dolencias hereditarias de nuestra familia y la posibilidad de que nosotros o nuestros hijos podamos padecerlas y tomar medidas al respecto. Además, recordemos que hay muchas enfermedades hereditarias, pero no necesariamente son obligatorias y estamos condenados a ellas.

Es conveniente que antes de pensar en tener hijos, consultemos con un profesional sobre las posibilidades que tendría nuestro hijo de portar un mal que esté en los genes de nuestra familia o en la de nuestra pareja.

Con respecto al sistema sanitario , decíamos que sin ser la mayor determinante de la salud, es la que más recursos económicos demanda de los países, veamos porqué.

Expresamos que “vale más prevenir que curar” y los sistemas sanitarios gastan más en servicios asistenciales de salud que en la prevención.

Cuando las personas sienten su salud quebrantada acuden, en su mayoría, a centros, clínicas u hospitales públicos para su curación, lo que significa a los Estados más del 80% de su presupuesto de salud; mientras que en el aspecto preventivo no alcanza a invertirse el 10% de dicho presupuesto.

Además, la mayoría de las veces los sistemas sanitarios públicos se encuentran saturados y las citas para consulta externa se extienden a varios meses; lo que obliga a los pacientes a acudir a clínicas privadas, con el consabido gasto que esto significa para los bolsillos modestos. Si volvemos al principio, la prevención vale más y cuesta menos.

Por último, tenemos una determinante vital de la salud como es el ambiente. Referíamos en el rincón de “Calidad de Vida”, que el humano es un eslabón en la cadena ecológica y por tanto está relacionado con los otros seres vivos y con su entorno, lo que en conjunto constituye el ambiente.

Visto así, cualquier modificación en el ambiente afecta a todos los organismos vivos y lo que les rodea. Muchas veces, inconsciente y negligentemente, dañamos el ambiente, ya sea arrojando desperdicios a las fuentes de agua, talando bosques, generando sonidos con altos decibeles, provocando incendios, incitando al consumo de drogas, etc. Cualesquiera de estas acciones, como muchas otras, conducen, lo crea usted o no, a destruir la cadena ecológica que sustenta nuestra supervivencia.

Debemos detenernos a revisar cada una de las determinantes de la salud que acabamos de describir y analizar conscientemente, cuál de ellas estamos cumpliendo y cuál estamos violando.

Actualizado al 14 de Octubre 2006

El Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos expresa textualmente:

“1- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”

“2- La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños nacidos en el matrimonio o fuera del matrimonio, tienen derecho a igual protección social.”

Esta Declaración data del 10 de diciembre de 1948 y la mayoría de los países se han adherido a ella. Además, en la legislación de casi todas las naciones cuentan con artículos referentes a estos temas, sin embargo, aún nos falta mucho para alcanzar ese estado ideal en los pobladores de gran parte del mundo.

En 1943, el psicólogo neoyorquino, llamado Abraham Maslow, jerarquizó las necesidades del ser humano y estableció que la motivación se origina en el interior de cada persona y es producto de necesidades insatisfechas.

Para explicar su teoría, Maslow construyó la pirámide de necesidades que lleva su nombre y que consta de 5 niveles.

El primer nivel constituye la base de la pirámide en la que se encuentran las necesidades biológicas o fisiológicas . Como su nombre lo indica, estas necesidades son las básicas para la supervivencia como beber agua para saciar la sed, oxígeno para respirar, alimentación, eliminación de excretas, dormir, tener una temperatura corporal adecuada, etc., todos ellos imprescindibles para mantenernos vivos. Cuando no se satisfacen estas necesidades, la conducta se vuelve agresiva y violenta.

En el segundo nivel están las necesidades de seguridad que comprenden el techo, el vestido, la salud, la estabilidad, el orden, la protección. La carencia de estos elementos nos llenan de ansiedad y angustia. Tanto las biológicas o fisiológicas como las de seguridad son necesidades innatas y circulares, es decir, que nadie nos las enseña, nacemos con ellas y aunque se satisfagan vuelven a ser necesidades. Por ejemplo: desayunamos bien a las 7 de la mañana, pero a mediodía volvemos a sentir apetito y tenemos que almorzar, en la noche sucede otro tanto y tenemos que cenar. Además, empiezan a preocuparnos las necesidades de seguridad cuando tenemos cubiertas las biológicas.

En el tercer nivel se encuentran las necesidades sociales , o sea, las de amor y pertenencia. Estas necesidades nos impulsan a tener amigos; buscar pareja; tener hijos; pertenecer a un grupo como iglesia, club social, pandilla, comunidad.

En el cuarto nivel hallamos las necesidades de estima , que se subdividen en baja y alta . La primera, es la que busca el reconocimiento y respeto de los demás como fama, aceptación, estatus, gloria, atención, apreciación, reputación, aprobación. La segunda, está relacionada con el respeto por uno mismo y comprende sentimientos como confianza, competencia, logros, maestría, independencia y libertad.

Estos cuatro niveles fueron llamados por Maslow las necesidades de déficit motivacional . Cuando tenemos plenamente satisfechas las necesidades de los 4 niveles, no sentimos nada, no hay motivación; porque como dice el refrán: “No sientes nada, a menos que lo pierdas”.

En el quinto nivel, Maslow ubica las necesidades de auto-realización . Es el momento en que el individuo, ya realizado en los niveles anteriores, busca el crecimiento personal y la proyección hacia los demás.

Las necesidades descritas en los tres últimos niveles (sociales, de estima y de auto-realización) a diferencia de los dos primeros, son aprendidas y lineales, es decir, que no se satisfacen nunca.

Cabe aclarar que los individuos comienzan a preocuparse por las necesidades en forma ascendente, es decir, si no tenemos que comer no nos interesa mucho el vestido, pertenecer a un club o la valoración de los demás.

 

Actualizado al 31 de enero de 2007

El ser humano no es tan simple como aparenta. Ya vimos que tiene sustancia, dignidad, accidentes, características, necesidades, motivaciones... A todo lo anterior debemos añadir otros elementos.

Hemos expresado que, según Maslow, las motivaciones surgen como resultado de las necesidades insatisfechas, pero a éstas debemos agregar los estímulos; por ejemplo:

ya estamos a media tarde y Juan, debido a sus actividades, aún no ha almorzado y tiene mucho apetito (necesidad insatisfecha); de pronto, en su camino pasa frente a un restaurante y un aroma exquisito a comida (estímulo) inunda su olfato (sensación). La necesidad, sumada al estímulo que le produce una sensación, provoca en Juan un incentivo y entra al restaurante en mención.

Sin embargo, esto no queda ahí. Una vez dentro del negocio, Juan tiene la impresión de que ya ha estado anteriormente en ese lugar. Recuerda que efectivamente una vez estuvo allí y el servicio no fue nada satisfactorio; recuerda que la sopa estaba fría, la carne dura, el postre seco... Entonces, sale precipitadamente del local. ¿Qué sucedió? A pesar de la necesidad, el estímulo y el incentivo, Juan guarda en su mente una mala experiencia que se suma a su buen juicio y lo llevan a buscar otro sitio donde comer.

Como podemos apreciar, en el momento de tomar una decisión, existen múltiples factores que influyen en el ser humano y muchas veces la experiencia y el buen juicio suelen ser determinantes.

Este fenómeno lo encontramos en todos los órdenes de la vida. Puede darse en el seno de la familia, en el ámbito comercial, profesional, laboral y hasta en la política.

En el seno de la familia. Un ejemplo es el hombre "maltratador" y violento que termina solo, ya que la esposa y los hijos deciden, basándose en su experiencia, alejarse de él.

En lo comercial. Ya vimos el claro ejemplo de Juan. Otro tanto sucede con la publicidad engañosa. La publicidad en sí constituye un estímulo de compra, pero si el producto o servicio que se promociona, su precio o su calidad están lejos de lo que el anuncio ofrece, el comprador perderá la confianza y no volverá a ser cliente de la empresa; es más, él mismo se encargará de desacreditarla.

Lo mismo sucede con los profesionales tramposos, soberbios o de malos modos. Más temprano que tarde los clientes se alejan y corren la voz entre sus amigos y conocidos.

En lo laboral puede suceder que la empresa adquiera fama de pagar sueldos raquíticos, de explotar a sus empleados y a sus dueños les cueste mucho conseguir sustitutos para su personal.

Desde el punto de vista patronal, es difícil que se emplee a una persona que posee antecedentes de incapacidad, holgazanería, impuntualidad o deshonestidad.

Tal vez la política constituya el mejor ejemplo de lo que pesa la experiencia en la toma de decisiones. Aunque ciertos intereses como el "clientelismo", el "chamberismo", la "dedocracia", etc. son elementos muy significativos en el momento de una elección; las personas pensantes y honestas, una vez que un funcionario las decepciona, no vuelven a votar por él o su partido.

En conclusión, en el momento de tomar una decisión, no sólo influye nuestra experiencia, sino que la de otros que han experimentado previamente.

En esta oportunidad queremos abordar el tema de la alimentación, que es la comida o bebida que toman  el hombre y los animales para su subsistencia.
* Habíamos visto en el rincón de Calidad de Vida, específicamente en el capítulo de la Pirámide de Maslow, que la alimentación constituye la base de dicha pirámide dentro de las necesidades biológicas, es decir, que es imprescindible para la vida.


* La ingestión de alimentos debe ser, en todo momento, suficiente para satisfacer las necesidades metabólicas del organismo sin llegar a excesos que nos conduzcan al sobrepeso y menos aún a la obesidad.
* Las necesidades metabólicas varían según la edad y las actividades que desarrolla el individuo. No son las mismas para un adolescente que practica sistemáticamente algún deporte, que las de un adulto mayor que se mantiene inactivo. Ni lo son las de un niño en su etapa de crecimiento, que las de un adulto que realiza un trabajo sedentario.
* Dentro de la clasificación básica de los alimentos encontramos: los hidratos de carbono (pan, cereales, harinas, pastas, legumbres, papa, etc.); las grasas (aceites, mantecas, margarinas, embutidos a partir de cerdo); las proteínas (carne de res, pollo, pescado, leche y derivados, huevos, frijoles, soya, etc.). A éstos debemos agregar las frutas y verduras que constituyen una importante fuente de vitaminas.
* En cuanto a las bebidas, la única esencial y saludable es el agua. Recordemos que nuestro cuerpo está compuesto por agua en un 75%.
* Todos los alimentos enunciados son necesarios para el metabolismo de una persona sana, sin embargo, las personas que padecen alguna enfermedad deben cuidar la ingestión de algunos de ellos. Por ejemplo: los hipertensos disminuirán el sodio (sal) en su dieta; las personas con sobrepeso bajarán el consumo de grasas; los alérgicos suprimirán los alimentos alergenos.
* En realidad, para una persona sana no existe alimento dañino. Empero, incluso para una óptima condición de salud es importante tener en cuenta que lo dañino está en la cantidad de alimentos que se ingiere.
* Existe una serie de trastornos debidos a la alimentación inadecuada. Entre ellos podemos mencionar: obesidad y sobrepeso, anorexia, bulimia, ortorexia, etc. 
LA OBESIDAD y EL SOBREPESO: Ase definen como la acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud@. (OMS)
Para identificar el sobrepeso y la obesidad se utiliza el indicador de Masa Corporal (IMC): Esta simple operación consiste en dividir el peso en kilogramos por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2).  Ejemplo: para una persona que pesa 65 kg. y mide 1.63 mts. la operación será:
 peso / talla x talla = IMC  65 / 1.63 x 1.63 = 24.46


Se considera a un adulto con sobrepeso cuando su IMC es igual o superior a 25 y con obesidad a partir de 30.
El sobrepeso y la obesidad, generalmente se deben a una dieta inadecuada; sólo en algunas ocasiones se originan en un trastorno orgánico, por ejemplo el mal funcionamiento glandular.
Para controlar el sobrepeso, cuando se trata de la alimentación, es necesario variar la dieta, disminuyendo grasas, azúcares y carbohidratos y aumentando la ingestión de frutas, verduras y cereales con alto contenido de fibra.
Además, es fundamental la quema de calorías a través de ejercicios moderados pero sistemáticos.
En resumen, en la mayoría de los casos el sobrepeso es producto de ingerir más calorías de las necesarias y la solución está en aumentar las quema de energías y disminuir la ingestión de alimentos con alto contenido calórico.
En cuanto a la obesidad, se considera una enfermedad per se y como tal debe ser tratada por un profesional especializado.
Dentro de las enfermedades que surgen como consecuencia del sobrepeso y la obesidad podemos mencionar: la diabetes, hipertensión arterial, arterioesclerosis, insuficiencia coronaria y  venosa, accidente vascular cerebral, problemas genitourinarios, estrías, forunculosis, infecciones por hongos, etc.
Recordemos que el sobrepeso y la obesidad no discriminan. Nadie está libre de estos problemas ni por edad, raza, sexo o condición socio-económica. 
LA ANOREXIA: es un trastorno de la conducta alimenticia que se manifiesta con una pérdida de peso. Generalmente se inicia alrededor de los 12 años. Las personas que la sufren, padecen de una obsesión distorsionada y delirante con su físico, temen aumentar de peso y tienen la falsa percepción de estar gordas.
Inician eliminando de su dieta los carbohidratos, luego siguen con las grasas, las proteínas y pueden llegar hasta a suprimir los líquidos. Aunado a esto toman purgantes, diuréticos, se provocan vómitos llegando a perder entre un 15% hasta un 50% de su peso corporal.
Esta enfermedad se asocia con trastorno psicológicos graves que producen cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo; por lo que debe tratarse con el apoyo de un terapeuta.


Suele darse entre las personas de las clases media y alta; en un 95% mujeres jóvenes, aunque últimamente han aumentado los casos en varones, niños y mujeres mayores. Existen asimismo, varios grupos de riesgo: gimnastas, modelos y bailarinas.
Las consecuencias de este padecimiento son muy severas desde la deshidratación, el colapso del sistema y, con frecuencia, la muerte. 
LA BULIMIA: podría considerarse una variedad de la anorexia, con la diferencia que en este caso el enfermo no puede controlar sus ansias de comer, pudiendo llegar a ingerir hasta 40 mil calorías diarias. Como consecuencia de estos Aatracones@ les acomete un sentimiento de culpa y vergüenza que los lleva ayunar, usar purgantes y provocarse vómitos logrando así  mantener un peso normal, por lo que resulta difícil detectarlos.
Las consecuencias de este padecimiento también son muy severas: colon irritable o megacolon, reflujo esofágico y gastrointestinal, deshidratación, hernia hiatal, pérdida de masa ósea, perforación esofágica y gástrica, pancreatitis, etc.
Lo mismo que en la anorexia, este problema tiene componentes sicológicos y se produce en el mismo grupo humano, siendo los que ya han padecido anorexia o se han sometido a severas dietas, más propensos a la bulimia.
LA ORTOREXIA: este trastorno, de reciente descubrimiento, es la obsesión o preocupación extrema por la salud, concentrada en comer lo más sano posible. Son los adictos a la comida saludable.
Estos enfermos se centran en la comida y la hacen el eje de su vida. Van eliminando de su dieta las carnes y derivados, las grasas, los vegetales cultivados con pesticidas o herbicidas, los alimentos envasados, los que contienen sustancias artificiales, etc. En casos extremos, la obsesión llega a los métodos y recipientes con que se preparan las comidas.
Ellos no frecuentan restaurantes, bares o cafeterías. Sólo les preocupa comer natural, saludable y controlado, y pasan la mayoría de su tiempo planificando sus dietas.
Al igual que en la anorexia y la bulimia, los enfermos de ortorexia buscan verse perfectos. El grupo vulnerable lo conforman: personas controladas, exigentes, perfeccionistas, deportistas de fisicoculturismo, mujeres y adolescentes preocupadas por su apariencia.


Las consecuencias físicas son: desnutrición, anemia, déficit de vitaminas y minerales, propensión a las infecciones, etc. En el ámbito social, los pacientes se aíslan y se vuelven retraídos, solitarios, amargados y de carácter irritable.
En conclusión, es vital manejar una dieta equilibrada y adecuada a nuestra edad y estilo de vida. Dicha dieta debe contener todos los componentes alimenticios, salvo en los casos en los que nuestra salud se pueda ver afectada por algún alimento y nos lo prohíba el médico. 
- Hasta la próxima...